William Elvis Sloan (1867-1961)
El inventor del fluxómetro y fundador de Sloan Valve Company nació en Liberty, Missouri. Luego de trabajar como aprendiz de instalador de tuberías, viajó a Chicago, donde trabajó como capataz, superintendente y, finalmente, como contratista independiente.
Por medio de una intensa auto-educación, el Sr. Sloan desarrolló conocimientos superiores sobre circuitos eléctricos e hidráulica, lo que lo llevó a generar un total de 64 inventos durante su larga y productiva vida. Entre estos inventos se encuentra una estación retransmisora para líneas de telégrafos y una cortina contra incendios para teatros. Este último invento fue inspirado por el incendio del Teatro Iroquis de Chicago, que cobró cientos de vidas. El incendio comenzó tras bastidores y se propagó rápidamente por el auditorio. El concepto del Sr. Sloan era el de una cortina a prueba de fuego, conectada a un fusible de calor que pudiera reaccionar instantánea y automáticamente en caso de incendio; era simple, práctico y, como la mayoría de los buenos inventos, inmediatamente obvio – una vez que a alguien se le ocurre.
El Sr. Sloan desarrolló entonces la idea del Fluxómetro Royal con su revolucionario diseño y su ingeniosa simplicidad. Royal es una válvula tipo diafragma y fue el producto original de Sloan Valve Company cuando inició sus negocios en 1906. Sigue siendo el Fluxómetro más vendido de la línea Sloan (literalmente, millones de ellos se encuentran en servicio en todo el mundo). Y aunque a través de los años ha habido muchos refinamientos y mejoras en las partes que lo componen, el principio de funcionamiento y el diseño hidráulico fundamental no ha cambiado.
Ningún personaje en nuestra industria ha enfrentado retos de ventas más grandes que los que se encontró el Sr. Sloan cuando comenzó su nueva Compañía, y nadie ha perseverado con más valentía para enfrentar la resistencia y el desánimo. Los beneficios de usar Fluxómetros en lugar de tanques inodoros en estructuras comerciales eran considerables e innegables: ahorro en el consumo de agua, mucho menor mantenimiento, un cierto nivel de seguridad contra fallas y vandalismo, y virtualmente ningún tiempo de espera entre descargas. Estos beneficios serían redituables día a día durante toda la vida de la construcción. Pero para obtenerlos, tendría que aceptarse un costo inicial ligeramente más elevado, debido a que el diámetro de la tubería tendría que ser mayor que el requerido para un tanque inodoro.
Pero el problema real que el Sr. Sloan tuvo que vencer fue la natural resistencia al cambio. Los Plomeros temían instalar los Fluxómetros por que no sabían nada acerca de los mismos. Los Arquitectos no los especificaban por la misma razón. Los propietarios no querían servir de conejillos de Indias. Los inquilinos recelaban de productos que no hubieran sido probados. Inclusive, algunos fabricantes de accesorios se rehusaban a proveer sus accesorios cuando se les instalaran Fluxómetros Sloan.
El primer año vendió un Fluxómetro - ¡de verdad: uno solo! El siguiente año duplicó sus ventas y vendió dos. El tercer año se logró un avance fenomenal; vendió 150 Fluxómetros y de ahí en adelante las ventas se dispararon. En cualquier construcción en que lo permitiera un Ingeniero, el Sr. Sloan instalaba un Fluxómetro Royal para demostración para que descubriera por sí mismo sus beneficios. La válvula de descarga demostró ser tan insuperable que los técnicos comenzaron a ceder en su oposición.
El Sr. Sloan también desarrolló Fluxómetros tipo pistón. Al paso de los años, al Royal original se le agregaron el Star, el Crown, el Gem y el Naval; además de sistemas automáticos de descarga para mingitorios y la regadera Act-O-Matic. Logró hacer famosos los nombres de sus productos por medio de una publicidad fuerte y consistente en revistas especializadas para plomería, y arquitectura e institucionales, colocándola, siempre que fuera posible, en las portadas.
El Sr. Sloan falleció un poco antes de su cumplir 93 años de edad. La Compañía que fundó y construyó es ahora el líder mundial de los Fluxómetros. Su fundición y sus plantas se encuentran entre las más modernas y eficientes en la industria de la plomería.